Mostrando entradas con la etiqueta Mujeres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mujeres. Mostrar todas las entradas

11 marzo 2011




2011: 8 de marzo

Emma Cerón Díaz

En la era de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC), donde todos los días surgen novedades científicas que impactan fuertemente en la cultura de las sociedades actuales, ¿Qué es del movimiento feminista?
Para empezar, poco a poco se esta diluyendo la palabra “movimiento” como organización colectiva. Ya pasó el tiempo de la quema de brassier, de la protesta callejera, de las manifestaciones. Entre otras cosas, porque las feministas de ahora ya no son las mismas, y ello aunque parezca una obviedad no lo es, porque me refiero a que las feministas de los 80’s, 90’s, han cambiado su visión; ahora la mayoría de las feministas, están agrupadas en las nuevas formas de organizaciones formales, donde todos los días se especializan en su quehacer y se declaran expertas.
Si ahora cada feminista se le pudiera clasificar, se podría decir que cada una de ellas son de un “modelo” diferente, una identidad diferente, una generación diferente y, con pensamientos diferentes, es decir, cada feminista es diversa y cada organismo de mujeres tiene un fin específico: la academia, el medio ambiente, la violencia, la salud, -todo con perspectiva de género- y quizás su fin en sí, no sea el análisis y la propuesta de la evaluación de avances o retrocesos feminista.
Hay que señalar que el actual movimiento feminista, se ha diversificado, y ha surgido expresiones como el “nuevo feminismo”, pasando por toda una gama de expresiones, hasta las feministas extremas (o radicales) y si bien, ello ha fragmentado al movimiento, también algunas opinan que ha fomentado la diversidad.
Aunado a ello, el espacio de encuentro, ahora, se ha desplazado, ya no es el espacio público donde se converge, ahora, las nuevas tecnologías en el espacio desde donde se crean relaciones, protestas y encuentros, cada vez más desde ese espacio se hace movimiento universal, desde ahí se protesta y se expone, se informa y se comunica, y no importa el feminismo del que se trate, no en balde algunas feministas blogueras, ponen la esperanza en las redes, desde donde los cambios para la igualdad –no solo son de jure- sino sustanciales como el cambio simbólico y las subjetividades. A través de las nuevas tecnologías, las blogueras, aseguran que la deconstrucción del “género” ya esta en marcha, porque desde ese espacio se desconstruye y construye nuevas identidades.
Las jóvenes actuales (la mayoría) en los espacios urbanos si bien, no son feministas (mucho menos en los espacios rurales), sí, en cambio son más asertivas, proyectan su mirada hacia el futuro, y tienen otros deseos de bienestar, aunque no tengan intenciones feministas, y antes al contrario, algunas, afianzan algunos valores fuertemente tradicionales.
Como movimiento - como lugar de encuentro- ya se transita en otro espacio, el espacio de las Redes Sociales y en la lógica de éstas, desde ahí se ha podido practicar más la tolerancia (que en espacios de contacto personal), en las redes se acepta la diferencia y, el movimiento que antes solo le pertenecía a una cuantas, hoy se difunde y le pertenece a todas, pero también a todos.
En la Red cada una tiene su “feminismo”: diversas, universales, plurales, así llegamos a este 2011 en este 8 de marzo, cada una con su feminismo, aunque no estemos en el mismo lugar, ni en la misma sintonía, y aunque se sigue padeciendo violencia, discriminación y desigualdad. Todas trabajan y se preocupan y ocupan en éstos fenómenos sociales, aunque se camine en diferentes direcciones y diferentes caminos.

21 agosto 2010

Feminismo Mutante




Emma Cerón Díaz

Algunas feministas “radicales” (yo las llamaré: “extremas” ), han optado por deslindarse del concepto feminista. ¿La razón?... Porque este concepto ha dejado de significar la supresión de la exclusión, la discriminación y la violencia hacia las mujeres.

En las sociedades de consumo el concepto de feminismo ha mutado, se ha trasformado e instalado en el imaginario de masas como la contraparte del “machismo”, y ello ha desvirtuado todo el contenido ideológico que representó el movimiento feminista de años anteriores.

En el internet, si se pulsa en los buscadores la palabra “feminismo”, muchas de las páginas remiten a la temática “chistes feministas”. Este mismo fenómeno sucede en radio y en televisión; es decir, el concepto básico de “feminismo” se ha transformado en una lucha intestina de mujeres contra los hombres, a la vez que fomenta un feminismo “light”. Prueba de ello son los nuevos términos que te lleva a encontrar, ver o escuchar, cosas tan extrañas como Nuevo Feminismo: “…que busca realzar a la mujer en su integridad, rescatando su feminidad y su rol de mujer, madre y trabajadora, además de buscar su complemento con el varón” . O bien, “feminazi”, que lleva de inmediato a pensar en la discriminación de las mujeres hacia el “hombre”; sin embargo, se refiere a las mujeres “que anteponen sus derechos a toda costa, e incluso a costa de los niños”.

La simplicidad de exponer y leer estos feminismo, así como la arremetida de la iglesia contra el feminismo “extremo” y el de “género”, ha provocado que algunas feministas, ya se planteen hacer distancia con el término, porque lo único que ha generado, es un odio “recargado” (sí… como matrix) y miedo hacia el movimiento.

Y por otro lado, hay una profunda crítica al movimiento feminista extremo y no extremo, entre otras cosas por la insistente búsqueda de reconocimiento y poder a través de la institucionalización del movimiento, lo cual ha desvirtuado y confundido a todas, pero más a la sociedad: “¿por qué las feministas no se llevan bien?” “¿por qué son más crueles entre ellas?” “¿por qué son intolerantes?” etc. etc. Así entonces, el resultado de la imagen de las feministas ante la sociedad, es negativa; no en balde muchas jóvenes se distancian del término y del movimiento, lo conciben como una lucha irracional entre hombres y mujeres, y una lucha irracional entre mujeres.

Por otro lado, ser “feminista” hoy día, es más rechazada que nunca, sobre todo porque se contrapone fuertemente al prototipo actual de mujer feminizada y exitosa. Recordemos que ser feminista no sólo contenía una ideología, sino que se afianzó también un estereotipo trasgresor de la feminidad (faldas largas, cabellos lisos, sin maquillaje, zapatos cómodos, etc.).

Hay estudios que demuestran que hoy las mujeres tienen una fuerte preocupación de su imagen personal como signo de éxito, el estereotipo de Barbie a alcanzar es más real que nunca, e incluso hay organismos feminista y mujeres feministas que ponen énfasis en la buena presencia y en las buenas formas de relacionarse con las instituciones “para ganar espacios” y “para que nos crean” dicen. A tal grado que ya algunos estudiosos señalan que “…hoy más que nunca una de las industrias más exitosas en el mundo es la cosmetología, y el paradigma de las mujeres es: Ser exitosas, ser delgadas y verse más jóvenes.” (Lipovetsky: 2002)

Así, ¿quién quiere ser feminista?... Por lo pronto, hoy sabemos que la contundente mayoría de mujeres jóvenes de las generaciones “X” y “XY”, no quieren ser feministas, -desde luego que hay muchas otras razones-, pero definitivamente, hoy no están dispuestas a salir a luchar masivamente por sus derechos.

El concepto feminismo ha sido manipulado a tal grado, que ahora, popularmente “feminismo” no significa “estar a favor de las mujeres” sino significa “estar en contra de los hombres”.

¡¡¡Sí que ha mutado el concepto!!! Ehhh

¿Es tiempo de cambiar de “casa”?... Quien sabe, lo cierto es que muchas ya no se identifican con este popular concepto que, entre otras cosas, nada tiene que ver con la pretensión de adquirir derechos como humanas. El concepto feminismo que recorre desde las cantinas hasta las iglesias, además de desvirtuar su nobleza, es bastante odioso.

Hoy se necesita un concepto adecuado que recupere la parte humana y de justicia del movimiento feminista y que incorpore inéditas visiones del futuro para las mujeres, donde las mujeres no sea ni “conducidas”, ni “añadidas”, sino, buscar nuevos términos que impacten en el imaginario de la población y aprecien las ventajas que ofrece el vivir con ciudadanas de primera, es decir, con mujeres libres de violencia, con derecho, productivas y valiosas en nuestra sociedad.